¡Qué ingenua fui!
Solamente estábamos nosotros dos en el mundo,
cuando se disiparon mis dudas, aunque, realmente,
nunca dudé de ti.
Nunca dudé de tus caricias, tus besos, tus ojos,
tan si quiera de tus sonrisas.
¡Que ingenua fui!
¿Se puede uno arrepentir del amor?
Si no es así,
pecaré de ello toda mi vida.
Porqué por amor se escaparon
mis dulces lágrimas saladas,
Tantas noches estuve en vela por amor...
Tantas, que aún ando bostezando por las esquinas.
Y aunque te pedí que me olvidaras,
que me borraras de tus recuerdos
y te fueras donde ya no pudiera verte,
yo no sé si podré cumplir con mis palabras,
simplemente dejaste demasiada huella en mi, estúpido.
Tan ingenua soy...
Me encanta lo que escribiste.
ResponderEliminarLa imagen es muy bonita.. sabes quien es la ilustradora?